Hace siglos y siglos en el mundo (Lewis, 1976), nuestra entrada al nuevo milenio, con el siglo XXI, ha traído una reemergencia y ampliación de esta alternativa educativa. Con la creciente atención, a nivel global, a la complejidad y a la desigualdad etnolingüística, con la ínter-culturalización de nuestras sociedades, y con la interdependencia económica y política entre los Estados y los pueblos, hay también un creciente reconocimiento de que la educación bilingüe/multilingüe intra/intercultural— ofrece las mejores posibilidades para preparar a nuestros niños, jóvenes y adultos a ser capaces y estar dispuestos a construir sociedades más democráticas, sin exclusión y sin racismo.
¿Qué exactamente es la educación multilingüe? No existe una sola forma ni un solo modelo de la educación multilingüe, pero lo que sí la caracteriza en sus formas auténticas son los siguientes rasgos:
1. Es multilingüe en el sentido de que utiliza y valora más de una lengua en los procesos de enseñanza y de aprendizaje en el aula, el currículo y el programa en general.
2. Es una educación que educa en el sentido de conducir y preparar a todos y cada uno de los alumnos, sobre la base de los conocimientos que traen al aula y hacia su participación como miembros íntegros e indispensables en la construcción de una sociedad justa y democrática, en los niveles local, nacional, y global. Además, la base de la educación en una sociedad multilingüe y plurinacional tiene que ser lo intercultural, el respeto mutuo y profundo entre los grupos étnicos y culturales, que sirve de fundamento para la construcción de una sociedad justa. En ese sentido, aumentamos un rasgo más de una educación multilingüe auténtica, que sería:
3. Es intercultural intracultural, por tanto reconoce y valora el conocimiento y diálogo profundo entre diferentes vivencias y perspectivas culturales, dentro del aula, currículo y programa en general.
Que primero es necesaria una etapa fuerte de intraculturalidad antes de poder pasar a dialogar. Él dice “no podemos hablar en pie de igualdad si siempre me han dicho que lo mío no sirve y lo otro es lo que sirve”. Aunque hay muchos retos y desafíos en la política lingüística multilingüe y en la educación multilingüe y muchas interrogantes y dudas en su ejecución vía la formación docente, el diseño, y el desarrollo curriculares, y la pedagogía en el aula, hay también mucho que ya entendemos y sabemos muy bien, que se ha comprobado en repetidas investigaciones en diversos rincones del mundo. Mi énfasis aquí cae en lo que sabemos, lo que se ha establecido mediante la investigación, para así armarnos a enfrentar los desafíos hacia el futuro. Sobre todo, lo que quiero comunicar en este artículo es mi profunda convicción de que la educación multilingüe constituye una puerta amplia y dichosa, quizá en realidad la única puerta educativa y no violenta hacia la recuperación de los pueblos oprimidos y la superación de las condiciones coloniales que tanto nos siguen y persiguen en nuestra época.
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